CAEN RAYOS

Frente al rincón estás libre de las miradas. En tu frío y oscuro rincón. El lado romántico de la tragedia me cansa porque la tragedia, la auténtica tragedia, no tiene nada de romántico. El trabajo realizado en las aceras por Guillermo, recogiendo las miradas de la calle, no ensalza al perdedor como si fuera un héroe, simplementete acerca a una realidad sobrecogedora.

 

-Nada de esto hubiera pasado, o al menos de esta forma, si no hubieras abandonado la fotografía publicitaria para perseguir tu conciencia fotográfica.

 

-Quizás tengas razón, Fernando. Escondido en la cámara oscura de mi cerebro giraba ese otro mundo, formando parte del mío a cambio de entenderlo.

 

-Siempre hiciste lo que te dio la gana y en determinado momento cruzaste la frontera.

 

-Creo que lo hice sin ser consciente. La fotografía es un libro que cuenta la vida latente sobre páginas en blanco. Yo sólo relleno los huecos.

 

-Alguna vez te he escuchado desdeñar tu trabajo del pasado y no he podido evitar revolverme. Creo que en aquella época también habitaba ese fotógrafo que ahora, desnudo, ha generado otro. Era una cuestión de tiempo...

 

-No recuerdo claramente cómo era yo, ni algunas de las decisiones que tomé entonces. La vida era un torrente sin canalizar que buscaba incontrolado un margen definitivo.

 

Este es el fruto bien madurado del paso por revistas de moda, de sesiones con artistas o con modelos indolentes y una nube de estilistas cuestionándolo todo. Un mundo que parece muy interesante cuando no lo conoces, y puede que lo sea para muchos, pero que a Guillermo...
a Guillermo ya le da igual.

 

Wilsom